Córdoba-Toledo
La admirable interculturalidad de ambas ciudades –Córdoba y Toledo- procede de etapas históricas y de brillantes saberes compartidos. Su legado se proyecta hasta la actualidad, como modelo necesario para reconocer y aplicar -cuando son tan precisas- las referencias de aceptar y respetar al Otro.
Ambas ciudades son símbolos necesarios, a los que debe recurrirse para comprobar que los resultados de las fusiones y difusiones culturales producen avances de conocimientos y humanismos.
Córdoba, destaca como principal referencia sobre la convivencia de culturas. El esplendor califal omeya del siglo X supo integrar las distintas culturas históricas y coetáneas (grecolatina, árabe y hebrea). Los resultados de dicha integración llegaron hasta el siglo XII, cuando en la ciudad brillaron las aportaciones de Averroes y Maimónides.
Y para Toledo, sus referencias históricas a la interculturalidad que amplía horizontes y saberes, se remonta al siglo XII, con la llamada “Escuela de Traductores de Toledo”. Posteriormente en el siglo XIII, Alfonso X el Sabio propicia un movimiento traductor de enormes dimensiones desde la lengua árabe al latín, al hebreo y al castellano.

